martes, 6 de septiembre de 2016

¿Es válido comparar la fotografía con las imágenes hechas a mano?

"No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos." (Éxodo 20: 4-6)

Mandamiento expreso del Señor a su pueblo Israel, que había salido de Egipto poco tiempo antes; acá el Señor muestra que se debe adorar sin mediar imágenes, con lo cual se distingue de una de las características del paganismo que practicaban los vecinos de Israel (los cultos iconolátricos). Un mandamiento extensamente referido a lo largo de todo el AT mediante numerosos ejemplos, amonestaciones, condenas y reproches (hasta el pueblo de Israel cayó en este tipo de cultos); y que se hace extensivo al tiempo neotestamentario, debido a que en el NT se encuentran también amonestaciones y reproches hacia la infracción a este mandamiento (Romanos 1:23, Apocalipsis 9:20). Y aún hasta el día de hoy encontramos iconolatría, la cual queda englobada bajo el concepto de idolatría. Se encuentra iconolatría en numerosas religiones no cristianas, pero acaso la más conocida por este tipo de culto es el catolicismo romano, que se autodenomina "cristiano".

Tan antigua como la religiosidad, es la tendencia del hombre a formar imágenes, tanto de lo conocido como de lo desconocido. Precisamente Dios previene al hombre de la mezcla de ambas tendencias que resulta en la formación de imágenes de culto, para hacer la diferencia entre sus adoradores, y los paganos que formaban (y hasta el día de hoy forman) imágenes para rendir culto a sus "dioses"; esto porque la apariencia, la gloria y la majestad del Creador del Universo es demasiado grande, tanto que es imposible de representar en algo tangible, y mucho menos mediante una imagen hecha por manos de hombre. Y si bien Dios mandó en algunas ocasiones hacer algunas imágenes con fines específicos (una serpiente de bronce y querubines bordados a Moisés, querubines y otras figuras al rey Salomón), no tenían como fin el ser objeto de culto, y precisamente la Biblia se expresa siempre de forma negativa hacia las imágenes en torno a las cuales existe alguna clase de culto... incluyendo a la misma serpiente de Moisés, que años más tarde los israelitas comenzaron a adorar hasta que fue destruida por el rey Ezequías. Aparentemente no habría problema con la formación de imágenes para fines no religiosos o no supersticiosos.

Cuando Dios formuló este mandamiento, la formación de imágenes habitual era mediante técnicas como la escultura (lo más usado en el caso de imágenes religiosas) y la pintura, o el dibujo, técnicas que hasta el día de hoy son habituales en el mundo entero. Mientras que la fotografía apareció en escena mucho después; aunque existen antecedentes del uso de cámaras oscuras en los tiempos de Aristóteles, la fotografía propiamente tal no apareció hasta el siglo XIX.

Bueno, ¿a qué viene hablar de fotografía? Esto porque hay quienes piensan, e incluso enseñan, que una imagen fotográfica es equivalente a una imagen escultórica o pictórica. Entonces hay quienes, bajo este argumento, prohíben todo tipo de imágenes de cualquier origen y de cualquier propósito. Mientras que otros se basan en este mismo argumento para defender sus acciones iconolátricas, ya sea porque dicen que sus actos son sólo reverenciales, o bien para acusar de vuelta a quienes les acusan de idólatras (no es difícil saber de quiénes se trata). Pues en este punto emitiré mi opinión.

Estoy de acuerdo que en sí, una fotografía es una imagen, tanto como un cuadro de pintura o una escultura, estoy de acuerdo también en que quien crea una de estas obras quiere registrar o mostrar algo. Sin embargo, las semejanzas llegan hasta ahí. Un análisis más profundo me lleva a concluir que la fotografía no llega a ser equivalente a una obra hecha enteramente a mano; no es habitual hacer un análisis como este, pero lo debo hacer para discernir y reforzar mi punto de vista frente a los que consideran tales imágenes como equivalentes.

  • Primero, desde cuándo existe cada forma de imágenes. Ya lo comenté, mientras la escultura y la pintura son bastante antiguas, la fotografía lleva alrededor de dos siglos de existencia. Bueno, me dirán que mientras no existía la fotografía, se podían registrar eventos pintando, dibujando o escribiendo; me dirán de que este punto no anula ninguna equivalencia, según los que la afirman.
  • Segundo: cómo se obtiene cada imagen. Mientras que para la pintura se requieren materiales pigmentados, un medio para aplicarlos y un soporte sobre el cual aplicarlos, para la escultura se requiere un material moldeable o tallable, e instrumental que pudiera requerir para efectuar este tipo de obra. En ambos casos, se requiere la intervención directa del hombre para formar una imagen de principio a fin. En cambio, para una fotografía es requerida una cámara, que en lo extremadamente básico está formada por un orificio o lente, un diafragma y un material fotosensible (o un sensor de luz); si bien, de la mano de la tecnología, las cámaras han tenido una importante evolución en dos siglos de existencia, el principio sigue siendo la captura instantánea de una imagen a través de un orificio (o lente) sobre un medio fotosensible. Por lo que la mano del hombre no interviene directamente en la formación de la imagen, sino que más bien lo que tiene a la mano es optimizar las condiciones técnicas para capturar una imagen, decidir cuándo capturarla, y luego de ello, si desea, puede intervenir en el post procesamiento.
  • Tercero, qué imagen es la que se obtiene. Con la pintura se pueden crear retratos, recrear paisajes, formar figuras humanas y otro tipo de figuras de lo más variadas; con la escultura, por su parte, lo principal es formar figuras de lo más variado en tres dimensiones, como figuras antropomórficas (estatuas, estatuillas, bustos, etc.), zoomórficas o de cualquier otro tipo; si el escultor lo desea, también puede pintar sus obras. Como en estos casos es el hombre quien forma las imágenes, éste puede formar tanto recreaciones de la realidad, como productos de su imaginación. Mientras que la fotografía capta la realidad en un instante muy corto de tiempo, sin importar si es un retrato, un paisaje o un momento destacado; por la naturaleza de la imagen obtenida, da poco lugar a la imaginación en su formación, Ésta tendría más lugar en el post proceso.
  • Cuarto, cuál es el propósito del autor al formar una imagen, y qué pretende inspirar en los que la observen. El hombre puede plasmar con total libertad una idea, y la intención de su corazón, en una imagen hecha a mano. Por lo que este tipo de imágenes está sujeto a la plena subjetividad de su formador. Si lo desea, puede hacer imágenes con un fin decorativo u ornamental, un fin ilustrativo, informativo, sentimental, representativo, conmemorativo, artístico, etc. El problema radica cuando el formador de estas imágenes pretende inspirar fines religiosos o supersticiosos: asigna un atributo sobrenatural/divino/protector/presencial, pretendiendo hacer creer a los demás que por tener una estatua (o inclinarse ante ella), o portar algún tipo de imagen pequeña en un collar, una pulsera o en el bolsillo, tendrán bendición o protección de una "deidad", espantarán males, atraerán suerte, o por último les hará sentir la presencia, intercesión y/o protección de alguien (familiar o no) fallecido. Por su parte, en la fotografía, la imagen formada es lo que el lente y el sensor captan; como en este caso no es la mano del hombre la que interviene en su formación, hay tan poco lugar para la imaginación, como para la subjetividad. La valoración artística en la fotografía suele ser distinta a la de las obras a mano. Y un fotógrafo procede tomando en cuenta la realidad tangible como referencia; usará su cámara con distintos fines, varios de ellos similares a los que persigue un pintor o un escultor, pero dudo que esté entre sus planes el hacer que otros se inclinen, hagan un culto o un amuleto de una de sus imágenes con sólo verlas, salvo que mediante el post proceso desee manipular fuertemente una de sus imágenes con este fin, lo cual no es lo habitual, pese a las posibilidades que entrega hoy en día la fotografía digital. A todo esto, en este paso también se puede involucrar el afán de lucro del creador de alguna de estas obras.
  • Quinto, qué es lo que inspira una imagen en un observador. No necesariamente coincide lo que pretende transmitir el autor de una obra, con las sensaciones que experimenta un observador de la misma. Puede valorar libremente la calidad de una obra, los detalles, la expresión, o bien puede evocar asuntos o recuerdos más personales, como su infancia, una relación de pareja, un viaje, etc. Pero tal y como un autor, un observador también puede asignar a una imagen atributos sobrenaturales, divinos o presenciales, y de esta manera ser movido a inclinarse ante alguna de éstas, dedicar un altar, o usar alguna como amuleto. Y lo pueden hacer aunque no sea la intención del autor; incluso un inocente retrato fotográfico puede ser usado por un observador con estos fines.
  • Sexto, la inmersión en alguna cultura, y las enseñanzas que hayan aprendido autor y observador, en torno al rol de las imágenes. En un contexto iconolátrico, es habitual la sacralización de imágenes, tanto que no sólo se limita a las creadas con fines religiosos, sino que se extiende mediante asignación personal o colectiva de atributos a imágenes (usualmente esculturas o retratos) en cuya formación no ha habido intención de culto. En un contexto iconoclástico (ej. alguna corriente islámica extremista), por su parte, tenderán a rechazar todo tipo de imagen, sin importar origen, formación o propósito, por lo que tienden a no formar ninguna clase de imagen, e incluso llegan a destruirlas, si se encuentran alguna. Un cristiano es más equilibrado, y trata con las imágenes según lo que son: procura no inclinarse ante ninguna de ellas, tampoco les asigna ninguna atribución supranatural porque entiende que no tienen ningún valor representativo de ello; rechaza toda forma de culto o sacralización en torno a ellas, así como también rechaza las imágenes creadas con este fin; valorará las imágenes no religiosas en su debido contexto, ya sea como obras de arte, recuerdos, medios de información, medios de prueba, signos de admiración, etc.; es poco dado a destruir imágenes, pero desalienta el culto en torno a ellas, en contadas ocasiones pudiera destruir alguna que puede llegar a ser objeto de perdición, con el fin de demostrar que no tienen ningún poder intrínseco ni representativo.
Expuestos estos puntos, voy sacando conclusiones...
  • A Dios le desagradan las imágenes en torno a las cuales exista culto, incluyendo aquellas que pretenden representar en honor a Él mismo o a alguno de sus siervos. Nada hecho por el hombre alcanza siquiera a asemejar la majestad y la gloria de Dios.
  • Las imágenes que más se forman con fines de culto son las estatuas, estatuillas (escultura) y cuadros con figuras humanas sacralizadas por sus autores (pintura); o sea, imágenes hechas enteramente a mano cuyos autores pretenden representar a alguien con rasgos sagrados. Rara vez una fotografía se captura con estos fines, por no decir nunca.
  • Como seres humanos que son (y por tanto, sujetos a pecado), tanto autor como observador pueden manifestar intención de culto en torno a una imagen. Sin embargo, no siempre coincide la intención de ambos en torno a una misma imagen.
  • Una imagen hecha sin intención de culto puede ser sacralizada por algún observador que le asignará atributos sagrados según lo que dicten sus pensamientos o su corazón, o su experiencia de vida. Asimismo, no todos rendirán culto a una imagen hecha con este fin.
  • No es lo mismo observar directamente una estatua dentro o fuera de algún templo, que fotografiar la misma estatua; esta última evocará menos intención de culto que la primera. Además, en el último caso, si llega a haber una atribución sobrenatural (dentro de varias otras reacciones), se está fotografiando un objeto previamente hecho por el hombre (la estatua), por lo que la intención de culto sigue estando en torno a la estatua, y no en la fotografía en sí.
  • Si una foto fuera equivalente a una estatua: supongamos que tomamos una cámara, viajamos al pasado, más específicamente a los tiempos bíblicos, y comenzáramos a fotografiar a Jesús, a alguno de sus apóstoles, o a María, o a algún otro siervo de Dios de aquellos tiempos. Aparte que nos encontraríamos con apariencias físicas muy distintas a las que por siglos nos ha expuesto la iconografía católica romana, dudo mucho que hubiera sido posible capturar auras, aureolas, halos de luz, etc. en torno a ellos, y mucho menos se hubiera podido fotografiar a Jesús con su corazón fuera de su cuerpo; quizá hubiera sido posible capturar alguna aparición visible a más de un ojo humano. Sin ninguna duda Dios está con sus siervos, y más si se trata de su propio Hijo, así también se podía sentir la presencia de Dios en los apóstoles y los primeros cristianos. Pero una cosa es sentirla, y otra cosa muy distinta es intentar representarla visualmente; descartando a los que presentan falla sensorial visual, si todo ojo humano no la ve, una cámara no la puede capturar, por lo que sólo se hace el intento de representarla mediante pinturas o esculturas. Y si alguien cree que un aura se puede fotografiar recurriendo a un tipo de cámara especial llamada "cámara Kirlian", que mejor no se haga ilusiones, pues lo que captura una cámara Kirlian es ni más ni menos que lo que se llama "efecto corona", un efecto físico que señala la interacción iónica entre un objeto y el aire que lo rodea, con lo cual este tipo de cámara no se concibió para pretender registrar visualmente la existencia de un halo místico en torno a una persona. Además este tipo de cámaras requieren de una alta tensión eléctrica para funcionar, por lo que hubiera sido imposible que funcionaran en un hipotético viaje a los tiempos de Jesús.
  • Tampoco es posible tomar una fotografía de seres de naturaleza espiritual, sea que habiten en el cielo, o en el infierno, o incluso en la misma tierra. De nuevo, estando en el Espíritu es posible notar la presencia de estos seres, y darse cuenta de que la tierra es un enorme campo de batalla en el que se libra día a día un feroz combate por las almas, entre las huestes celestiales y las huestes malignas. Pero al ser parte de una realidad no tangible, ningún aparato es capaz de capturar su apariencia, sólo queda apelar a que alguien plasme lo espiritualmente visto en una obra hecha a mano, lo cual no va a hacer porque entra en conflicto con el segundo mandamiento del Decálogo. Aunque en la Biblia (específicamente, en Ezequiel caps. 1 y 10) exista una descripción de los querubines, y haya habido una orden de Dios a Salomón para tallar algunos de ellos.
  • Tampoco es posible ingresar a la mente de algún creyente para capturar fotográficamente una visión, un sueño o una aparición que esté percibiendo; este tipo de manifestaciones sólo es posible de representar con una obra a mano, ya sea que el mismo creyente la haga, o que describa lo que vio a un tercero para que este último la haga. Pero nuevamente entraría en conflicto con el segundo mandamiento del Decálogo. Y además, tanto Dios como el diablo pueden conceder visiones; la diferencia esta en que Dios, como permanece fiel a Su propia Palabra, habría de conceder una visión firmemente apoyada por ella, y por nada mandaría a formar una imagen destinada expresamente a culto (la serpiente y los querubines que mandó a hacer no tenían este fin); no es difícil concluir que una visión que se salga del marco de la Palabra de Dios no proviene de Él, sino más bien del enemigo, sobre todo si en este tipo de visiones hay una ordenanza a formar una imagen representativa, y rendirle culto. Buena parte de las imágenes católicas representan apariciones de este tipo, por lo que mal se puede decir que una fotografía sería equivalente a una estatua representativa de una aparición.
  • Si bien existen fotografías que pueden tener elementos "fantasmales", por lo general se explican por errores de la cámara misma (lente sucio, material fotosensible de mala calidad, mal enfoque, etc.), o "fallos" del fotógrafo (que pueden ser fortuitos o intencionados como la exposición múltiple, e incluso derechamente fraudulentos; véase el caso de William Mumler). También un observador puede percibir elementos reconocibles en una fotografía, que no existían al momento de obtenerla; es una de las manifestaciones del fenómeno llamado "pareidolia". Con todo, es muy poco probable que una fotografía afecta a estos fenómenos haya sido tomada para fines de culto o sacralización; más bien genera otro tipo de reacciones. Y si hay sacralización, ésta viene del observador, y no del fotógrafo.
  • Los feligreses de las religiones basadas en culto a imágenes sagradas, son más tendientes a "reconocer", mediante pareidolia, la forma de estas mismas imágenes en variados objetos; inclusive llegan a sacralizar estas apariciones al mismo nivel que las estatuas y pinturas, rindiéndoles culto. En esta página de un blog se pueden ver varias "apariciones" de Jesús (por ej. en una sartén y en una tostada) y de María (por ej. en los vidrios de un edificio de Clearwater, Florida, EE.UU.). Otro ejemplo más de iconolatria que nace desde observadores que fueron enseñados a asumir como normal el culto a imágenes sagradas, sin que siquiera haya habido intención de formar las imágenes mostradas. (Aviso: el blog del último enlace es de postura escéptica, por lo que puede contener burlas hacia el cristianismo)
Con esta muy extensa (y a ratos redundante) explicación, por lo menos para mí no es admisible establecer una equivalencia a nivel intrínseco entre una fotografía y las obras a mano cuando se trata de culto en torno a imágenes. La iconolatría, así como cualquier otra forma de idolatría, está en el corazón del hombre, y se manifiesta sobre todo en donde esta forma de culto se enseña como "sagrada" y "agradable" (aunque toda la Biblia se muestre contraria a este culto); además los que adhieren a ella tienden a asignar atributos sobrenaturales, y por tanto, a sacralizar, cualquier tipo de imagen, sea real o aparente, aunque no tenga rasgos religiosos intrínsecos. Y como el dicho "piensa el ladrón que todos son de su condición", los iconólatras piensan que otros incurren en el mismo acto si es que están portando una imagen cualquiera; bajo este razonamiento acusan de vuelta a los que les señalan su mal proceder ante Dios.

Y para finalizar: la extrapolación de los ejemplos como la serpiente de Moisés y los querubines de Salomón con el fin de defender lo indefendible, no es más que la muestra de un torcimiento escritural que ha tenido graves consecuencias a nivel mundial. Y detrás de todo torcimiento escritural, sin duda que está Satanás, que nuevamente se viste de ángel de luz para complacer las peticiones de quienes se inclinan ante imágenes, haciendo milagros inclusive. Cuando Dios mandó a hacer la serpiente de bronce a Moisés, ¿mandó a hacerle un culto, procesiones, sacrificios, peticiones, etc. para conseguir algo? No, ¿verdad? A un israelita mordido por una serpiente le bastaba con mirar a la serpiente de bronce para seguir viviendo.  Y cuando Dios mandó a hacer los querubines a Salomón, ¿mandó a hacerles un culto, procesiones, sacrificios, peticiones, etc.? No, ¿verdad? Era para ubicarlos en el lugar santísimo del templo, al cual sólo el sumo sacerdote podía acceder, y él no entraba precisamente para inclinarse ni hacer peticiones a los querubines, sino para hacer sacrificios expiatorios en representación de todo el pueblo de Israel ante la presencia y la gloria de Dios, según el Antiguo Pacto. Entonces ¿con qué autoridad los católicos forman imágenes religiosas y les rinden culto, haciendo como que es de Dios, cuando Él mismo lo rechaza? ¿Pretenden hacer que un siervo fallecido regrese de la muerte y los acompañe, o interceda ante Dios por los que le hacen peticiones cuando en realidad ni se entera de lo que pasa en la tierra? Además no se puede hacer de dos "excepciones" veterotestamentarias, una regla para la adoración neotestamentaria. Y por mucho que nos quieran acusar de vuelta en los debates, nos podemos quedar tranquilos en ese sentido: nosotros los cristianos NO nos inclinamos ante las imágenes, NO les asignamos atributos protectores ni milagrosos, NO formamos altares en torno a ellas, NI mucho menos les rendimos culto en ninguna forma. Mientras que los católicos SÍ hacen todo eso... aunque insistan mil veces que no lo hacen, o que es sólo un saludo, o una muestra de respeto, un recuerdo o veneración (que en este sentido es sinónimo de adoración). Le llamen como quieran llamarle, ellos hacen todo eso que es abominable a los ojos de Dios, y no tienen cómo culparnos a nosotros de hacer lo mismo que ellos hacen.

Bendiciones.

jueves, 11 de agosto de 2016

Mentiras piadosas

"Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira." (Juan 8:44)
En este pasaje, Jesús sintetiza perfectamente la descripción de la esencia de Satanás en un par de palabras: homicida y mentiroso. Y no dudó en decirles "hijos del diablo" a los judíos que no creyeron en Él ni en su testimonio; éstos presumían de ser descendientes de Abraham, pero Jesús halló en ellos mentira e intención homicida, ¡tal y como procede el diablo hasta el día de hoy! ¡Cómo estarían de perdidos aquellos judíos incrédulos, que llegaban a decirle al mismísimo Señor que tenía demonios! (aconsejo leer todo el capítulo 8 del Evangelio de Juan).

Antes de hablar del tema de esta entrada, intentaré explicar por qué el diablo es llamado homicida. Recordemos que la paga del pecado es muerte, tanto física como espiritual; al entrar el pecado al poco tiempo después de la creación del hombre y la mujer, entró también la muerte. Todo esto fue provocado por el diablo (descrito como "la serpiente antigua" en Apocalipsis 12:9 y 20:2), quien incitó a pecar a Adán y Eva. De esta manera el diablo hizo que la humanidad entera esté afecta a la muerte física, y además día a día procura la muerte espiritual (esto es, mantener a la humanidad en pecado, y por ende, separada de Dios), mediante su forma de proceder: tentaciones, maquinaciones, y entre otras cosas, mentira y engaño. Porque la forma de hacer caer a Adán y Eva fue mediante una verdad a medias, o lo que es lo mismo, una verdad tergiversada: Un completo engaño, una mentira emanada de quién otro sino del padre de mentira. De la cual hay muchas clases, pero de lo que hablaré es de un tipo muy particular y muy aceptado: la mentira piadosa.

Tan recurrida y aceptada, la mentira piadosa ha servido para salvar situaciones incómodas, obtener beneficios, salir del paso, contentar a alguien, aparentar, etc. Todo esto hace que las mentiras piadosas sean tan aceptadas, al punto de rechazar al que procede con honestidad por preferir a un piadosamente mentiroso. Se puede llegar a una mentira piadosa tras una cadena de situaciones, y a su vez una mentira piadosa puede iniciar otra cadena para mantenerla en pie. Una mentira piadosa puede dar una sensación de gratificación y de tener la conciencia tranquila por haber ayudado a otros. Y es más, debido a su naturaleza y su aceptación, una mentira piadosa puede tardar mucho en ser descubierta, o sencillamente nunca sería descubierta... por lo menos en vida.

Pero por muy bien intencionadas que sean las mentiras piadosas, hay un "pequeño" problema: Dios no las tolera por ningún motivo, de hecho Dios no hace distinción entre ningún tipo de mentira, y las considera todas por igual como abominación, y al mentiroso le ha dicho que tendrá parte en el lago de fuego. Además, por mucho que se trate de esconder una verdad, siempre saldrá a la luz, porque para Dios no hay nada oculto. Por lo que en el juicio todo será revelado. Y la verdad en algún momento sale a la luz, tal y como se puede demostrar con los siguientes ejemplos bíblicos de mentiras que podrían ser llamadas piadosas:
  • Caso 1: En dos ocasiones, Abraham presentó, o hizo que su esposa Sara se presentara, como su hermana. En realidad, Sara era media hermana de Abraham (mismo padre, distinta madre), pero en este caso el vínculo sanguíneo tenía menor protagonismo que el vínculo matrimonial. Por lo que Sara fue presentada como hermana de Abraham ante el faraón eqipcio y ante Abimelec rey de Gerar. ¿Para qué mintió Abraham? En ambos casos, Abraham pensaba que podía ser asesinado por causa de la belleza de Sara, por lo que al decir que era su hermana, pensaba en resguardar su vida. ¿Cómo se supo la verdad? En el caso de Egipto, Dios había enviado plagas al faraón por causa de Sara, por lo que él de alguna manera se dio cuenta de que Abraham no le había dicho la verdad. Y en el caso de Gerar, Dios mismo, mediante un sueño, le reveló a Abimelec la verdad acerca de Sara. ¿Resultado? Abraham fue reprendido en ambos casos por el faraón y por Abimelec (muchos comentan acerca de lo vergonzoso que significa el que un siervo de Dios sea reprendido por un pagano); además, dicen algunos estudiosos de que Dios no podría haber cumplido la promesa de conceder un hijo a Abraham y Sara, mientras ellos mantuviesen en pie una media verdad. Al final, Abraham confesó que él fue quien dijo a Sara que le presentara como hermano en todos los lugares adonde llegaran.
  • Caso 2: Sansón y Dalila. Sansón, hombre que desde su nacimiento tenía voto de nazareo, lo cual incluía, entre otras cosas, no tomar vino ni sidra, ni tampoco cortarse el cabello. Era un hombre extraordinariamente fuerte que combatía contra los filisteos, y salía victorioso en sus batallas. Con el tiempo mostró su debilidad: una pasión desmedida hacia las mujeres, especialmente hacia las paganas (lo cual disgustó sobremanera a sus padres). Terminó enamorándose de Dalila, a la cual los filisteos le ofrecieron una recompensa si les revelaba el secreto de la fuerza de Sansón. Éste deseaba estar al lado de Dalila, pero a su vez le mentía una y otra vez acerca del origen de su fuerza. ¿Para qué mentía Sansón? Quería resguardar el secreto de su fuerza, a su vez que quería seguir estando al lado de Dalila, pese a la insistencia de ella por saber la verdad. Ella, de todas maneras, se estaba dando cuenta de que Sansón le estaba mintiendo. ¿Cómo se supo la verdad? Sansón, ya angustiado por la insistencia de Dalila, le reveló que estaba guardando voto de nazareo, y le dijo que si le era cortado su cabello, perdería su fuerza. ¿Resultado? Dalila hizo dormir a Sansón. Vino un hombre y lo rapó. Acto seguido, Sansón, al perder la fuerza que tenía, fue capturado, cegado, esclavizado y humillado por los filisteos. Tiempo después, Sansón murió aplastado por las ruinas del templo a Dagón que él mismo derribó, causando también la muerte de todos los filisteos que estaban allí presentes; había recobrado su fuerza luego de rogar a Dios (ya había vuelto a crecer su cabello), Probablemente Sansón se dio cuenta de lo apartado que había estado de Dios.
  • Caso 3: Ananías y Safira. Un caso más cercano a lo actual, y a la realidad de la iglesia de Cristo, la cual por ese entonces llevaba poco tiempo de formada gracias a una gran manifestación del Espíritu Santo, en aquel día de Pentecostés. Por aquel entonces, los cristianos aún no eran llamados cristianos, sino que se les conocía como "los nazarenos" o "los del camino". Estos primeros cristianos comenzaron a vivir en comunidad; eran apartados de sus familias y trabajos. Habían quienes aportaban voluntariamente a esta obra, vendiendo sus propiedades y llevando el dinero de la venta de éstas a los apóstoles, quienes repartían los recursos obtenidos de tal manera que nadie pasara necesidad. Uno de ellos se llamaba Bernabé, quien vendió una heredad y aportó a la obra con el total del dinero obtenido. Acto seguido, la Biblia relata la corta historia de dos creyentes que aparentemente iban a hacer lo mismo... Pero movidos por la codicia y la vanagloria. Ananías y Safira eran un matrimonio de creyentes que habían vendido una heredad, pero ambos convinieron dejar para sí una parte del dinero de la venta; probablemente habían quedado también en aportar con el total, y el engaño estuvo en que la parte presentada a los apóstoles, la pretendían hacer pasar como el total. ¿Para qué mintieron? Ambos, por una parte, querían quedarse con una parte (valga la redundancia) de lo obtenido por la venta de su propiedad, y al mismo tiempo querían conservar una apariencia de piedad con su aporte a la obra. El problema es que le estaban mintiendo al Espíritu Santo; probablemente habían convenido en aportar con el total, como los demás lo hacían. ¿Cómo se supo la verdad? Es Pedro quien, de alguna manera, se entera del proceder de este matrimonio. Probablemente el Espíritu le haya revelado este hecho. ¿Resultado? Pedro confrontó a ambos, primero a Ananías, y tres horas más tarde, a Safira. Les hizo saber que habían mentido a Dios, y tentado al Espíritu. Inmediatamente después, ambos murieron fulminados.
Por lo que estos ejemplos, entre otros, llevan a la conclusión de que mantener una mentira, por mucha buena intención que conlleve, no conduce a ningún final feliz. El piadosamente mentiroso puede mostrar muchas cosas con su acto:

  • Ama la aprobación de los hombres más que la de Dios. Los hombres aceptan las mentiras piadosas, incluso a nivel social, pero Dios no las acepta. De este modo, el piadosamente mentiroso no está considerando a Dios en su actuar, por mucho que la aceptación social le lleve a pensar (equivocadamente, claro) que su proceder proviene de Dios. Aquí cae cualquier mentira con fines altruistas.
  • Ama lo que ofrece el mundo, más que lo que Dios mismo ofrece. La ya mencionada aceptación social, cuando surge a consecuencia de un acto que no está acorde a la voluntad de Dios, no puede sino provenir del mundo. Asimismo, también da una mala señal el obtener algún beneficio social o material en base a datos no fidedignos. La señal que se da en este caso es que se ama más un bienestar pasajero, que la misma salvación eterna. Es como despreciar la primogenitura por un plato de lentejas.
  • Se ama más a sí mismo, olvidándose de Dios y sus bendiciones. Hay quienes evidencian un deseo egoísta de sentirse bien consigo mismo, al entender que mediante una mentira piadosa ayudan a alguien. Entonces, no perciben de que obran mal.
  • Arruina su testimonio de vida, al mostrar rasgos del viejo hombre que estaba sin Cristo.
  • Está dejándose llevar por las corrientes del mundo, en vez de agradar a Dios.
  • Muestra el carácter de su padre el diablo, el mentiroso por excelencia; un mentiroso se reviste de apariencia de piedad, y al mismo tiempo es una forma del diablo de presentarse como ángel de luz, otorgando sensación de complacencia a quien presta atención a este tipo de mentiras.
  • Lo más terrible, deja de tomar en cuenta la dádiva de vida eterna, y tampoco toma en cuenta de que este acto lo destina al infierno eterno; no es poco frecuente de que la mentira piadosa se vuelva un hábito de vida.
Así que la Palabra de Dios exhorta a sus hijos a ser siempre veraces en su andar. Ahora bien, la veracidad, para un cristiano, puede significar ganarse una enemistad, perder a su familia, el alejamiento de un cónyuge y/o hijos, la pérdida de bienes, la pérdida de un estatus social, la pérdida de un puesto de trabajo, el echarse una persecución encima, e incluso la pérdida de la vida. Sin embargo, un cristiano que ama a Jesús, a Su justicia, y a Sus dádivas, se mantiene firme en la verdad, sin importar lo que vaya a pasar por ello, porque sabe en su corazón que la salvación es más valiosa que cualquier cosa. Y también sabe que las recompensas eternas son mucho más valiosas que cualquier bienestar pasajero.

Un alcance que quiero hacer, es que por ahí leí un mensaje que defendía las mentiras piadosas argumentando que pueden haber verdades crueles. Bueno, es mejor herir con la verdad, que matar con la mentira. Además, si sale a la luz una verdad mediante malicia, Dios valorará la verdad, y juzgará en algún momento la malicia.

Para finalizar, no porque la mentira sea pan de cada día, la hace menos desagradable a los ojos de Dios. Por su alta frecuencia, se ha vuelto difícil de erradicar, y ahí radica su peligro. No hace falta decir que está presente en la iglesia del Señor. Por lo que hago una invitación a reflexionar, cuán mentirosos somos día a día, Recordemos que Dios está abierto a perdonar pecados, y da la fuerza para resistirlos y combatirlos. Sólo con las fuerzas que Dios provee, es posible hacerle frente a este y los demás pecados que nos separan de Él. Por muy aceptados que sean en el mundo. La oración es clave para que Dios saque la mentira de nuestras almas.

Bendiciones.

viernes, 8 de julio de 2016

No tiene perdón de Dios

"A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero." (Mateo 12:32)
Muchos dicen de alguien que no tiene perdón de Dios, cuando se trata de asesinos o violadores en serie, engañadores o estafadores compulsivos, o en cualquier caso que se trate de una falta o delito grave y/o recurrente, y más encima si no hay muestras de arrepentimiento. Es cierto que, así como condena (casi) todo eso la justicia humana. Dios también condena todo eso, entre otras cosas que la justicia humana no condena (ver 1 Corintios 6:9-10Gálatas 5:19-21, 1 Timoteo 1:9-10, 2 Timoteo 3:2-5, Apocalipsis 21:8, para que se hagan una idea). Sin embargo, al decir "no tiene perdón de Dios" lo estamos haciendo, o bien desde una posición de ignorancia bíblica (la cual abunda), o bien por el rencor que generan los que cometen tales delitos. Una falta de perdón que está en nuestra naturaleza de pecado, y que Dios no tolera. Y además quien dice algo así, está cometiendo una gran imprudencia, al pretender ponerse en el lugar de Dios como juez. Porque Dios ha decidido perdonar toda clase de pecados, y está dispuesto a hacerlo (ver Isaías 1:18 y 55:7, 1 Juan 1:9) siempre y cuando el pecador esté verdaderamente arrepentido de pecar, mostrando un corazón contrito y humillado. Y también espera que nosotros estemos dispuestos a perdonar (ver Mateo 6:14 y 18:21-35, incluyendo la parábola de los dos deudores).

Bien, he dicho que Dios está dispuesto a perdonar TOOOOOODA clase de pecados. Todos... EXCEPTO UNO: la blasfemia contra el Espíritu Santo. Mostrada de forma explícita en la Biblia, cuando los fariseos atribuyeron al diablo los milagros que estaba haciendo Jesús, teniendo el conocimiento y la evidencia de que venían de Dios (Mateo 12:22-37, Marcos 3:20-30, Lucas 11:14-23).

Debido a que estamos ante el pecado imperdonable, hay una serie de debates en los que se discute cómo es que se incurre en este fatal pecado, y si es que aún sigue vigente hasta hoy. Algunos dicen de que este pecado ya no puede ser cometido de la misma manera que lo cometieron los fariseos cuando Jesús estaba en la tierra, aunque hablan también de los que no aceptaron el perdón de Dios. Otros dicen que el pecado imperdonable se basa en una actitud obstinada de rechazo a la obra del Espíritu Santo, como la mostrada por los fariseos. Y otros van más allá y consideran que un descuido constante de las cosas de Dios ya es una actitud blasfema contra el Espíritu Santo, y que sí puede ser cometido por "cristianos" cuyo descuido les hace perder la sensibilidad frente al pecado, para luego terminar por cauterizar su conciencia y hacerlos recaer, normalizando una conducta pecaminosa que: los aleja definitivamente de Dios, los hace hipócritas, y/o termina por hacerlos apóstatas.

Cualquiera sea la conclusión, si alguien se muestra angustiado porque piensa que cometió el pecado imperdonable, nos da una pista de que en realidad no lo ha cometido, y por lo tanto tiene oportunidad para recibir el perdón de Dios. Esta misma oportunidad es accesible para ladrones, asesinos, perseguidores y cualquiera que esté llevando una vida delictiva, que por vivir de esa manera piensen, o les hayan hecho pensar, que no tienen perdón de Dios (si Dios efectivamente no perdonara a este tipo de personas, no hubiéramos tenido, por ejemplo, a un tal Saulo de Tarso predicando el Evangelio por cuanto territorio tenía a su alcance, y escribiendo todo lo que escribió). Y por contra, si bien se puede tener una interpretación acerca del pecado imperdonable, y advertir acerca de ello, hay que tener mucho cuidado al juzgar a alguien como blasfemo contra el Espíritu. Hay que tener mucho discernimiento espiritual para hacer esto, porque de lo contrario podemos caer en la imprudencia de ponernos en el lugar de Dios como juez, debido a que en el fondo, a ese alguien le estamos diciendo de que caerá irremediablemente al infierno. Jesús podía hacer esto porque veía los corazones y cada una de sus intenciones. Lo que hay que hacer, más bien, es predicar, orar y dejar todo en las manos de Dios, con el tiempo se verá si alguien responde positiva o negativamente a la predicación.

Ahora, ¿qué del suicidio? Pues se puede clasificar como un tipo de homicidio, que es cometido contra uno mismo. Ahora bien, un homicida con su acto no está cometiendo el pecado imperdonable. Por lo tanto, un suicida podría ser perdonado por su acto, salvo por un pequeño detalle: ES OBVIO QUE PIERDE SU VIDA EN EL ACTO, PERO ES QUE CON ELLO TAMBIÉN PIERDE IRREVERSIBLEMENTE LA OPORTUNIDAD DE PEDIR PERDÓN A DIOS POR SU PECADO COMETIDO. Por lo que deja este mundo en pecado, y el suicida lamentablemente se irá al infierno por la imposibilidad de pedir perdón, cualquiera haya sido la motivación. En otras palabras, el suicidio aleja definitivamente de Dios a quien lo comete, no porque sea pecado imperdonable, sino porque una vez cometido, hace imposible el pedir perdón.

En cuanto al caso de Ananías y Safira... Fue muy grave lo que hicieron ante Dios, pero también se puede dejar lugar a un debate sobre este pasaje... ¿Fue o no una blasfemia contra el Espíritu Santo? Hay quienes dicen que la muerte de ambos fue por juicio de Dios, pero que no fueron afectos a condenación eterna, aunque dada la circunstancia de sus muertes, pareciera que sí fueron eternamente condenados, sobre todo si es que lo que hicieron constituyó efectivamente blasfemia. Y si es que tuvieron oportunidad de arrepentirse, hay quienes dicen que sí la tuvieron, aunque a primera vista no pareciera que tuvieran oportunidad luego de ser confrontados por Pedro. Lo que sí deja en claro este pasaje, es que CON DIOS NO SE JUEGA.

A modo de resumen final, si estás en pecado en este momento, no tienes perdón de Dios... hasta el momento en que te muestras arrepentid@ y humillad@ buscando la salvación y el perdón de Dios. Entonces Cristo lava tus pecados con sangre, y a partir de entonces, ya siendo perdonado por Dios, comienza una nueva vida en el Señor. Bendiciones.

miércoles, 29 de junio de 2016

Acerca de un comentario de la Dra. Polo

"Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras." (1 Tesalonicenses 4:15-18)

No hace mucho me enteré de este comentario de la Dra. Ana María Polo:



¿Qué puedo decir a esto?: Dra. Polo: Tiene razón. La iglesia de Cristo desaparecerá de la faz de la tierra por no aceptar a los homosexuales.

Está decretado por Dios que la iglesia desaparezca de la tierra en algún momento muy cercano, Pero... No será por un acto condenatorio como lo plantea esta jueza, sino que será como recompensa para los que lucharon, y luchan, por mantenerse en la santidad que Cristo otorga, con el fin de vivir eternamente con el Señor. Porque una iglesia que se mantiene en santidad bajo los parámetros puramente bíblicos, y llena del Espíritu Santo, de ninguna manera va a aceptar, entre otras cosas, la doctrina pro homosexual. (Aclaro que una iglesia en santidad puede recibir a un homosexual que esté dispuesto a servir al Señor y dejar de ser homosexual; pero lo que es muy distinto, y lo que Dios no tolera, es admitir a un homosexual que alardea de su condición y que pretende que la iglesia deje de advertir sobre el pecado de la homosexualidad).

Cuando Jesús dijo que las puertas del Hades no prevalecerán contra su iglesia, lo dijo en serio. Ni el diablo, ni sus huestes ni la humanidad impía han podido acabar con la iglesia de Cristo. No ha podido la apostasía del cristianismo naciente, que hoy está más desatada que nunca. No han podido las persecuciones, ni las disputas internas. No han podido las guerras. No pudo el imperio romano, ni ha podido el catolicismo romano (que hereda el poder imperial). No pudieron las disputas entre grupos protestantes. No ha podido el islam, no han podido las religiones de falsa profecía, ni tampoco los regímenes ateístas, ni tampoco el ecumenismo ni la nueva era ni las religiones orientales. Entonces menos va a desaparecer por decreto del activismo de grupos cuya forma de actuar se opone abiertamente a lo propuesto en las Escrituras. Pero, así y todo, la iglesia de Cristo está a punto de desaparecer de la tierra. Y sólo Dios la hará desaparecer. Y cuando eso ocurra, será el principio del fin de la tierra y de la humanidad, tal y como la conocemos hasta ahora.

¿Cómo la hará desaparecer? Pues la levantará de esta tierra. A partir de ahí, la iglesia del Señor comenzará a vivir para siempre en la gloria del Señor. Mientras que en la tierra, puede que algunos lleguen aun a celebrar que "aquellos cristianos intolerantes" hayan desaparecido. Otros dirán que desaparecieron por acto de los OVNIs. Lo cierto es que se instaurará un nuevo orden mundial, con el llamado "Anticristo" a la cabeza, que entre otras cosas impondrá una marca (probablemente será un chip o algo por el estilo) y perseguirá a muerte a sus opositores, entre éstos, cristianos tibios, que al momento del arrebatamiento serán hallados como las vírgenes insensatas, y que por lo tanto no habrán sido levantados porque no habrán sido verdaderamente parte de la iglesia del Señor. Pero nadie, excepto los conocedores de la Palabra de Dios, se estará imaginando que se habrá de venir encima el juicio de Dios sobre la tierra y la humanidad (por algo Jesús hizo referencia a los días de Noé antes del diluvio). Por lo que la iglesia del Señor no sólo será levantada para que viva eternamente en gloria, sino que también para preservarla del juicio de Dios sobre la tierra: "la gran tribulación".

Así que, Dra., sepa Ud. que Dios mismo le dará en el gusto, y hará desaparecer a Su iglesia de la faz de esta tierra. Si quiere puede celebrar cuando eso ocurra. Pero no quisiera estar en sus zapatos, cuando Dios esté enviando juicio sobre los que queden. Mientras tanto, por ahora aún existe oportunidad de escapar de ese terrible destino. La misericordia del Señor es grande para perdonar cualquier ofensa cuando hay arrepentimiento verdadero y deseo de servir al Señor. Aún es tiempo de acercarse al Señor, para luego desaparecer de esta tierra y estar para siempre con Él.

He dicho, caso cerrado.

lunes, 20 de junio de 2016

Juramentos

"Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede." (Mateo 5:33-37)

O sea, nadie debiera jurar. Lo dijo Jesucristo, y es Palabra del Señor. El único que puede hacerlo por Sí mismo es el infalible Dios verdadero, Él es el único que cumple sus promesas y juramentos. De contravenir esta ordenanza, acarreamos el tomar el nombre de Dios en vano (Éxodo 20:7, Levítico 19:12Deuteronomio 5:11). En los tiempos de Jesús en la tierra, se había tornado una costumbre el jurar, hasta por cosas triviales; entonces por querer involucrar a Dios como garantía de veracidad en cada palabra, los antiguos terminaban tomando el nombre de Dios en vano. Por lo que Jesús dijo que no debemos jurar, y como discípulos de él que somos, debemos ser veraces.

Pero ¡hay juramentos por todos lados! Estamos igual que en esos tiempos, hoy, sobre todo en países que fueron fundados bajo influencia del catolicismo romano, jurar se ha vuelto muy común y parte del lenguaje cotidiano, pretendiendo dar fuerza a una afirmación, y de esta forma quitando la solemnidad que encierra el hecho mismo de jurar. Y es común escuchar "te juro esto" o "te juro aquello" o bien "te juro que".

Pero además existen las llamadas declaraciones juradas; documentos que existen en determinados trámites, obligando a declarar bajo juramento para su continuación. En Chile, buena parte de los trámites que se efectúan con cualquier fin incluyen una de las famosas declaraciones juradas, y evitarlas cuesta mucho, por mucho que se proceda en forma honesta. Además este tipo de documentos no evita su uso malicioso.

Y también están las profesiones que se inician con un juramento. Médicos y abogados. El momento del juramento de ambas profesiones tiene solemnidad y marca al profesional de ahí en adelante con un ideal de servicio. Pero... en algún momento fallamos, porque no estamos exentos de error. Y lo que complica todo no es tan sólo el hecho de jurar, sino que además está el hecho de fallar a un juramento.

Pero para Dios... Dios no ha cambiado su parecer en cuanto a este tema, por lo que el solo hecho de pronunciar "juro" por la razón que sea, entra en conflicto con la prohibición establecida por Jesucristo. Un cristiano no necesita entrar en conflicto contra Dios jurando, para adquirir compromisos. A un cristiano le basta con un compromiso de palabra, si existe necesidad de documentarlo, se puede hacer también sin mediar juramento. A un cristiano le debiera bastar decir "sí" o "no", y proceder en consecuencia.

Puesto que un juramento liga fuertemente a quien lo hace, la solución es evitar todo tipo de juramento, sobre todo los más banales ("te juro que..."). Y en lo posible, proceder con cuidado para evitar tener que recurrir a trámites que incluyan una declaración jurada. Pero ¿qué se puede hacer en el caso de que uno ya está amarrado a un juramento?... ¿Qué pasaría con los médicos y abogados cristianos, o estudiantes cristianos de medicina y leyes?... ¿Qué se puede hacer en un país en donde están instituidas las declaraciones juradas en su burocracia?

A riesgo de ir en contra de la prohibición del Señor, no queda otra opción que sopesar el contenido del juramento y los alcances que pudiera tener. Sería posible mantener un juramento si es beneficioso para uno y/o para los demás, y que además no conlleva hacer un mal al mismo tiempo (esto incluye a médicos y abogados). Por el contrario, si un juramento conlleva una mala intención, ya sea consciente o inconsciente, y peor aún implica alguna acción antibíblica, se debiera renunciar a él. En estos casos, Cristo puede romper este tipo de cadenas, cuando existe arrepentimiento genuino. Y cuando la obligación de jurar viene establecida por el Estado, no queda opción sino proceder a conciencia, tomando en cuenta este otro mandato del Señor a sus siervos para con las autoridades nacionales. Y que Dios tenga misericordia de las naciones que ponen este tipo de piedras de tropiezo a sus ciudadanos, entre los cuales me incluyo.

jueves, 16 de junio de 2016

La manada pequeña

"No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino." (Lucas 12:32)
Después de un larguísimo receso, vuelvo a retomar lo que un día dejé de lado, para continuar hasta el fin. Y lo hago con un tema bien polémico, se trata más o menos de describir un perfil acerca de quién verdaderamente sigue a Cristo, y por ende, es salvo. (Actualización: Pensaba retomar mi blog con esta entrada, pero la he tenido que redactar de nuevo debido a que en un principio la había publicado, pero no sé cómo volvió a borrador y además se borró todo lo que había escrito).

La frase "manada pequeña" dice tan poco en el contexto, ¡pero a la vez dice mucho! El contexto nos dice que Jesús nos advierte acerca de la avaricia y el afán por las riquezas, y que en vez de eso, mejor nos ofrece depositar nuestra confianza en Dios Padre. Sin embargo me voy a centrar en la frase mencionada: "manada pequeña". ¡Es que desde que nació el cristianismo, el grupo de cristianos verdaderos ha sido todo el tiempo pequeño en comparación con la población mundial! Si a lo largo de la historia de la humanidad pudiéramos contar a los que han servido a Cristo, nos parecerían muchos en número; pero así y todo serían pocos en comparación con el resto de la humanidad no cristiana, entre éstos incluyo a muchos que dicen (o dijeron) ser cristianos, y que hoy están en el infierno. 


Según esta estadística, que data del 2012, el 31,5% de la población mundial declara ser cristiana (entendiéndose como parte de la "cristiandad", que se define como el conjunto de religiones que dicen ser cristianas; lo que no es lo mismo que "cristianismo"). Aunque se trata de una cifra del momento, creo que esta cifra no ha variado mucho a día de hoy. Obviamente el resto de la población no se declara cristiana, lo que haría de la "cristiandad" en sí un grupo minoritario, una especie de "manada pequeña" frente a la suma de quienes profesan religiones no "cristianas". Pero...

La misma fuente hace referencia a una estadística anterior, publicada en 2011. Ésta señala que el 50% de la cristiandad se declara católica, lo cual hace que el catolicismo romano no califique como "manada pequeña" (además los católicos creen erróneamente que Dios está con ellos por ser un grupo mayoritario). El resto se divide en protestantes, ortodoxia oriental y otros grupos, como el mormonismo, los testigos contra Jehová y sectas pseudocristianas. Cada uno de estos grupos por separado podría calificar como "manada pequeña"... pero es que los mormones y testigos Russellistas profesan doctrinas nada sanas... y la doctrina ortodoxa es muy similar a la católica...

En el citado estudio, bajo el protestantismo están englobados, entre otros, los provenientes de grupos disidentes a la ICR/IOO, previos a la Reforma y perseguidos en su tiempo por el catolicismo; grupos originados en la Reforma, movimientos posteriores como el pentecostalismo, e iglesias independientes. Pero es que en este estudio también se incluyó al movimiento adventista...

Hasta aquí llega la estadística, y lo que diga ahora pasa al terreno de la especulación. Pero sería posible decir que, exceptuando el adventismo, todas las denominaciones de sana doctrina se podrían ubicar dentro del protestantismo; pero no todos los grupos protestantes predican sana doctrina. Esto porque muchos grupos, de una u otra manera, han dejado de abrazar la verdad bíblica, y por tanto, han apostatado de la fe: caen por el ecumenismo, la corrupción pastoral, las disputas internas, el sectarismo, el egoísmo, la codicia, la infiltración camuflada de doctrinas antibíblicas, la falta de firmeza o permisividad, interacción con la política, el afán de agradar al hombre dejando de lado la enseñanza escritural, apostolitis, evangelio de la prosperidad, en fin, cualquier forma de dar lugar al enemigo de nuestras almas aunque sea un poco. Por lo que nos quedamos con las iglesias de sana doctrina que predican santidad y salvación con base bíblica, las cuales en su conjunto serían una "manada pequeña" con respecto al resto. Pero hay más...

Recordemos que cada iglesia se compone de hombres y mujeres, y es en este instancia en la que se podría aplicar la parábola de las diez vírgenes. Por lo que se podría decir que la mitad de los congregantes del conjunto de iglesias de sana doctrina está haciendo cualquier cosa menos velar ante la inminente llegada del Señor, como las vírgenes insensatas; lo contrario a la otra mitad que está preparada y vela día a día por mantenerse en santidad y llena del Espíritu Santo. Por lo que esta sí que vendría siendo verdaderamente la manada pequeña que busca al Señor día y noche; es realmente un grupo muy minoritario comparado al grupo que no es parte de la manada pequeña, y vuelvo a decir que desde el principio ha sido así. Y precisamente esta manada pequeña practica, entre otras cosas, lo señalado en el contexto del versículo que encabeza esta entrada.

Con todo, puedo decir que la misericordia de Dios es tan grande, que puede que encontremos creyentes genuinos en denominaciones que no practican la sana doctrina, o que incluso los encontremos en el catolicismo, o en las sectas. Pero el que empieza de verdad a creer en Dios, ha de darse cuenta tan pronto como sea posible de la falsedad de la enseñanza de las mencionadas, por lo que se verá instado a salir de ahí para no poner en riesgo su salvación. Y por otro lado, asistir a una iglesia donde se practique la sana doctrina, si bien garantiza el conocimiento de los temas bíblicos, no garantiza en ningún caso la salvación, LA CUAL LLEGA SÓLO AL MOMENTO DE ACEPTAR AL SEÑOR JESUCRISTO EN EL CORAZÓN, al confesarle como Señor y Salvador, y estar dispuesto a morir al pecado y vivir para Cristo.

sábado, 17 de mayo de 2014

La lucha diaria

"Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar." (Efesios 6:10-20)

Tremendas palabras de Pablo animándonos para que hagamos frente a los ataques del enemigo. Y es que como leemos, nuestro enemigo no es la persona que está en pecado, o quien no le cree a Dios, o muestra su desagrado frente al cristiano o lo que tenga que ver con la Palabra de Dios, o bien llega a urdir maquinaciones en nuestra contra. El enemigo es, más bien, el maligno con sus "principados, potestades, gobernadores de tinieblas y huestes de maldad". ¡Por lo tanto, no estamos llamados a levantar nuestras manos contra nadie, sino que estamos llamados a luchar con la oración y la Palabra para que las potestades no tengan influencia sobre nosotros y sean liberados los demás!

En nuestro caminar como cristianos nos podemos encontrar con diversas situaciones que desagradan a Dios, y que nos complican. Al ir conociendo la Palabra de Dios, nos vamos dando cuenta de cuán cerca de nuestras narices están estas situaciones, y cuán metida puede estar en ellas la gente con la que interactuamos día a día. Muchas veces tenemos que recurrir a la oración para que Dios nos ayude a enfrentarlas. Y muchas de estas situaciones tienen que ver con las obras de la carne descritas en Gálatas 5:19-21, aunque no necesariamente están mencionadas.

Y en líneas muy generales voy mencionándolas, es muy probable que cada una tenga su entrada en la cual me extenderé.

Incredulidad. Negar la existencia, la obra y el poder de Dios. Negar que Dios es el Creador y obra por nosotros. Incluye a los que "creen en Dios" pero con sus obras niegan la eficacia de Su voluntad.

Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, orgías. Sexualidad desordenada. Seducción por doquier. Uniones libres. Swingers. Pornografía. Infidelidades. Codicia mental por hombres o mujeres ajenas. Abuso y acoso sexual. Sexualización de los medios y del entorno. Filias varias. Uniones que no son entre hombre y mujer.

Idolatría. Dar la prioridad a una persona o cosa que no es Dios en nuestras vidas. Cantantes de moda, deportistas exitosos. Amor al dinero. Estatuas, fotos susceptibles de adoración, figuras, medallas, procesiones, dioses falsos. E incluso imágenes que pretenden ser representativas de Dios.

Hechicería. Muy relacionada con lo anterior. Fetichismo a partir de cualquier objeto: piedras, cintas, medallas, figuras, cintas, etc. Atribución de poderes protectores. Consulta de horóscopos, tarot, métodos de adivinación. Iniciación al ocultismo.

Enemistad, celos, ira, pleitos, contiendas, disensiones, homicidios. Violencia en todas sus expresiones, desde la agresión verbal, la generación de enemistades por cualquier razón, y escalada hasta llegar al homicidio, e incluso a las guerras. Celos como generadores de conflictos. Aclarar de que, como cristianos, de nuestra parte no deben nacer estas cosas, pero es posible que por causa de predicar la Palabra de Dios lleguemos a ser víctimas de aquéllas.

Herejías. Tergiversaciones de la Palabra de Dios. Doctrinas que aparentan ser bíblicas pero que sólo satisfacen al que las sostiene, y se alejan de Su voluntad, contribuyendo a la perdición. Engaño religioso.

Envidia. Un deseo malsano hacia quienes tienen éxito o talentos, basado en nuestras carencias; con la envidia, en vez de trabajar sobre nuestras carencias, nos enfocamos en menospreciar los logros de otros. A partir de aquí nace el resentimiento, entre ellos el de tipo social.

Borracheras. Tan fomentadas en reuniones de amigos, en fiestas; promovidas en discotecas, pubs, botillerías. Se puede iniciar una adicción que llega a destruir al afectado y a su familia.

Mentiras. Faltar a la verdad para obtener un beneficio y/o hacer daño; la solución del incrédulo para salir de una complicación de forma temporal. Medias verdades, engaños, inconsecuencia en nuestros actos, mentiras piadosas, calumnias. Obligar a otros a mentir. Las herejías se basan en mentiras.

Calumnias. Acusaciones sin fundamento; podemos ser susceptibles de formularlas a partir de prejuicios o sólo para destruir a otros. Nosotros como creyentes podemos ser víctimas de calumnias de parte de quien llegare a sentirse ofendido con una predicación de la Palabra de Dios, es típico, por ejemplo, de que se nos acuse de discriminación.

Drogadicción y tabaquismo. Tan destructivos como el abuso de alcohol (o peor). También iniciados en reuniones de amigos y fiestas.

Robos. Y no sólo los robos típicos de especies o dinero. Dejar de pagar lo que se debe también es robar. E incluso podemos robarle a Dios el lugar que merece en nuestras vidas, si satisfacemos los deseos de nuestra carne o vamos en pos de ídolos.

Avaricia. Amor al dios Mamón (por esto es descrita como idolatría), conlleva el deseo de obtener grandes riquezas con el mínimo esfuerzo. Los no ricos quieren serlo fácilmente, y los que ya son ricos quieren serlo más aún. La avaricia puede llevar a robar, o a la explotación desmedida. También incluyo acá a los juegos de azar por ser una forma fácil de obtener gran cantidad de dinero de golpe.

Amor a las apariencias. Amor a ciertas vestimentas, a la etiqueta, y enfocarse más en lo que se tiene que en lo que se es. Buscar bienes y/o servicios costosos para demostrar estatus socioeconómico, en vez de demostrar humildad y sencillez en nuestros actos. Hacer acepción de personas por su apariencia, nivel educacional, tipo de trabajo, cantidad de bienes, ubicación de su vivienda, etc.

Juicios y prejuicios. Ambos nacen de valores e ideas que tenemos preconcebidas; llegamos a emitir prejuicios sin siquiera conocer a las personas, o bien tendemos a juzgar duramente a alguien que procede mal, alejándolo de Cristo en vez de acercarlo a Él. Nos olvidamos que Dios es el único que puede hacer juicios totalmente justos, y no hay sistema judicial en el mundo que se le compare.

Egoísmo. Caemos en él cuando admitimos que hacemos obras por nuestras manos, dejando a Dios de lado. Nos volvemos autosuficientes en vez de admitir que Dios es el que provee. Conlleva soberbia.

Hay tantas otras situaciones que debemos enfrentar, pero es esto y más lo que debemos combatir, y por ello debemos orar. No debemos levantarnos contra los que practican estas cosas, sino que debemos procurar que se acerquen a Cristo para que les libre de tales. Siempre hay que tomar en cuenta de que Dios rechaza el pecado, pero también es lento para la ira y grande en misericordia al esperar que el pecador se vuelva a Él para hacer Su voluntad, y sea libre de las potestades.

Que el Dios de paz les guarde. Bendiciones.